Boletín de la reunion nº 3743

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Mi�rcoles 27 de enero de 2010

A�O XLVI N� 2173 La reuni�n de hoy������������������ 3743 Asistencia total�������������������������� 34 Socios del Club�������������������������� 33 Invitados por el club�������������������� 1 Programa

  • Izamiento de banderas
  • Informe de secretar�a
  • Compa�erismo. Festejo de cumplea�os de diciembre y enero

Izamiento de banderas

  • Argentina : Luis Nannini
  • Rotaria : Graciela Schmidt

En ausencia de nuestro Presidente Jaime Abut, presidi� la reuni�n el Vicepresidente 1�, Enrique Lingua.

Informe de secretar�a por Juan Carlos Zuliani
Noticias de nuestros socios
  • El d�a 15 de diciembre asistieron al R.C. de P�rez: Juan Jos� Staffieri y Sra..
  • El d�a 10 de enero naci� Genaro Sensacore, 2do. Nieto de nuestros amigos Silvia y Rogelio Boggino.
  • En el diario La Capital se publicaron los siguientes art�culos de �ngel Girardi: el 30-12-09, �Amor e instrucci�n, la soluci�n�; el 12-01-10, �Primero producir y despu�s��; el 19-01-10, �Basta de ruidos molestos�; y el 21-01-10, �El problema de la inseguridad�.

Comit� de Servicio a la Comunidad Este Comit�, gracias a una importante colaboraci�n de nuestro consocio Enrique Ferrari y de socios que conforman las reuniones de La Bocote, con motivo de las fiestas de fin de a�o, hizo entrega de pan dulce, budines, turrones, confites y jugos, a las siguientes entidades: Hogar del Hu�rfano, Hogar de Ancianos Bautista, CENAIH, Todo por amor y al Hogar Comedor de Ni�os Cristianos, apoyando la labor de nuestro Rotaract Club de Rosario, que est� colaborando en el mejoramiento del inmueble de esta instituci�n. Tambi�n se entregaron 100 bolsas con las mismas mercader�as a las familias que tienen ni�os internados en el Hospital de Ni�os V.J. Vilela. Pr�xima reuni�n Mi�rcoles 3 de febrero de 2010, en la terraza del Jockey Club de Rosario, oportunidad en que disertar� el Dr. Miguel �ngel de Marco (h) sobre �La significaci�n hist�rica del 3 de Febrero, antesala del Bicentenario de Mayo�. Festejo de Cumplea�os Juan Carlos Zuliani: Se dice que todas las personas nacidas en el mes de diciembre son muy enamoradizas. De los nacidos en el mes de enero, se dice, que son sumamente ingeniosos. Eso me trae al recuerdo un mito griego de un joven que se llamaba Acontio, quien era natural de la Isla de Ceos, cerca de la Isla de Delos (isla sagrada de los griegos, donde nacieron los Dioses Apolo y Artemisa). Cuando lleg� a la mayor�a de edad�y�deb�� buscar novia, fue instado por su padre a que se casara porque deseaba tener nietos, dado que una de las cosas m�s importantes para los griegos es la conservaci�n de la estirpe; consecuentemente, tener hijos o nietos varones es fundamental. El padre de Acontio le propuso que como hab�a muchas jovencitas bellas en la isla, que eligiera una y que��l se iba a encargar de hacer lo que en esa �poca era costumbre, reunirse con el padre de la novia, acordar cual era la dote que cada uno de ellos iba a otorgarle a su hijo o hija y despu�s producir la boda. Pero Acontio, que era muy enamoradizo y muy ingenioso, le pidi� a su padre permiso para poder concurrir a la Isla de Delos e invocar a la Diosa Artemisa, que era la diosa �casamentera�, a los efectos de que �l pudiera enamorarse perdidamente de alguna joven que no conoc�a y que no fuera de la Isla de Ceos. Concurri� en un bote, con un bolso, en el cual hab�a una manta para abrigarse, un membrillo para alimentarse y un cuchillo para poder cortar la c�scara, y lleg� al templo de la Diosa Artemisa. En ese lugar los j�venes que como �l deseaban conseguir novio o novia hac�an un c�rculo adentro del templo y, algunos en voz alta otros en voz baja, invocaban a la Diosa y le ped�an que les concediera el�don de poder enamorarse. En eso estaba Acontio con los ojos cerrados, invoc�ndola a la Diosa Artemisa, y sorprendentemente cuando abri� los ojos, muy cerca �y enfrente de �l, vio una ni�a que le pareci� hermos�sima. Estaba ataviada con una t�nica blanca plisada, ten�a ce�ida en su cintura un cord�n blanco, ten�a pelo rubio, estaba enguirnaldada y a �l le pareci� como si fuera una Diosa, es decir, �l crey� que era la respuesta de la Diosa Artemisa a sus ruegos; de hecho fue un amor a primera vista. Pero en esa �poca �l no pod�a ni siquiera aproximarse a la ni�a sin que fuera inmediatamente repudiado por la nodriza que acompa�aba a la ni�a y un par de j�venes que parec�an pariente de ella o sus guardaespaldas. Entonces se le ocurri� una cosa, que pens� que se lo indicaba la Diosa Artemisa. R�pidamente sac� de su bolso el membrillo, tom� el cuchillo y tall� la siguiente inscripci�n: �Juro por Artemisa que me casar� con Acontio�. �l hab�a observado que la ni�a le explicaba a su nodriza las diferentes inscripciones que estaban en el techo del templo, como: �con�cete a ti mismo�, �todo en su medida�, �la hybris (la soberbia) es el peor de los defectos�; cuando la nodriza miraba hacia el lugar y le hac�a se�as, la ni�a le explicaba lo que significaba. Era evidente que la nodriza no sab�a leer. Entonces Acontio tir� el membrillo con la inscripci�n hacia la nodriza. �sta, que se encontr� con el membrillo en sus pies, lo levant� y cuando encontr� que hab�a algo escrito se lo dio a su ama para que se lo leyera. Entonces la ni�a le dijo en voz alta a su nodriza �Juro por Artemisa que me casar� con Acontio��. Cuando se dio cuenta, espantada,de lo que hab�a dicho tir� el membrillo� pero ya lo hab�a declarado en el templo de la Diosa Artemisa. Inmediatamente ella se fue del lugar junto con su s�quito, tomo su barco y se�dirigi� hacia Atenas, de donde ella era. Acontio lo �nico que pudo hacer es ir hacia el embarcadero y preguntarle� a los marineros de d�nde era ese barco y as� descubri� que la ni�a era ateniense. De inmediato se dirigi� hacia la Isla de Ceos y le dijo a su padre que se hab�a enamorado de una ni�a que hab�a jurado en el templo que se iba a casar con �l, pero que �l no sab�a ni siquiera como se llamaba; pero que �l estaba dispuesto a seguir esto y por eso ten�a que dirigirse a Atenas. Cosa que hizo. Cuando Cidipe (as� se llamaba la ni�a) lleg� a Atenas, se encontr� con que su padre ya hab�a negociado su casamiento con un joven noble de Atenas. Entonces se realiz� toda la organizaci�n necesaria, y el d�a de la boda, cuando ya Cidipe estaba por casarse con este joven, le tomo una enfermedad incre�ble (porque ella era muy sana), levant� una fiebre alt�sima, por lo cual el padre llam� a los m�dicos, los que le dijeron que ten�an que suspender todo. Transcurrido un determinado tiempo la joven se fue reponiendo. A todo esto Acontio, que ya hab�a llegado a Atenas, se estableci� en uno de los barrios del lugar y coment� a todo aquel que lo quer�a o�r que �l estaba enamorad�simo de Cidipe y que ella hab�a jurado por la Diosa Artemisa que se iba a casar con �l, y que �l estaba esperanzado que esto iba a suceder as�. Se volvi� a fijar la fecha de la boda cuando Cidipe estuvo curada, con el joven con quien su padre la hab�a comprometido; volvieron a repartir las invitaciones y de nuevo, cuando se va a producir la ceremonia, la joven levanta fiebre, se enferma y no puede resistir ning�n tipo de compromiso. Esto hace que el padre de la joven se diera cuenta que no pod�a ser casualidad que cada vez que ella intentaba casarse con ese joven sucediera esto. Entonces decidi� hacer lo que se hac�a siempre en estas ocasiones, consultar al or�culo de Delfos (que es el lugar de la adivinaci�n y la adivinaci�n en s� misma). El or�culo le contest� que ella hab�a jurado por la Diosa Artemisa que se iba a casar con Acontio; entonces cada vez que ella intentaba casarse con este otro joven, la Diosa, enojada, hac�a que se enfermara. El padre de la novia, un hombre pr�ctico, r�pidamente dio con Acontio, se reuni� con el padre de Acontio, y acordaron la nueva boda. Le explic� al novio anterior que �l realmente desconoc�a este juramente que hab�a realizado su hija, pidiendole que la perdonara, porque si no se casaba con Acontio evidentemente ella iba a estar maldita para siempre. Y de �sta manera, el ingenioso Acontio logr� casarse con C�dipe, fueron muy felices y tuvieron muchos hijos. En el mes de diciembre cumplieron a�os: el 3, Florencio Gar�falo; el 7, Roberto Schellhas; el 12, Fernando Terr�; el 13, Oscar Mulet; el 14, Eugenio Wade; el 19, Graciela Schmidt; el 20, Hugo Canel; el 25, Jorge Gregoret; el 29, Roberto Brebbia; y el 31, Guillermo Casiello. En el sorteo fueron favorecidos: Florencio Gar�falo y Roberto Schellhas. En el mes de enero cumplieron a�os: el 1�, Eduardo Sutter Schneider; el 2, Humberto Santoni; el 4, Carlos Marchese; el 5, Ram�n Sisti; el 11, Guillermo Tschopp; el 12, Fernando Chao; el 16, Hern�n Jolly y Diego Esmoriz; el 19, Carlos Mar�a Ben�tez; el 21, Claudio Iglesias; el 23, Jorge Fern�ndez Milani; el 29, Roberto Ferrari-Gino; y el 30, Ricardo Baclini. En el sorteo fueron favorecidos: Eduardo Sutter Schneider y Roberto Ferrari-Gino. Finalmente entonaron el Feliz Cumplea�os Rotario. Despedida por nuestro Vicepresidente 1�, Enrique Lingua Vamos a cerrar la reuni�n de hoy, lo que no significa que tengamos que irnos, vamos a proceder al cierre formal. Agradezco a Luis Nannini y Graciela Schmidt por el izamiento de las banderas, a Juan Carlos Zuliani por su brillante exposici�n, agradecerles a todos ustedes su presencia, felicitar a los que han cumplido a�os y a los que obtuvieron premios e invitarlos para la pr�xima reuni�n, el d�a 3 de febrero, a las 21 hs..